¿En qué momento una dificultad de pareja deja de ser algo que podemos resolver entre nosotros y se convierte en algo para lo que necesitamos ayuda?
No existe una respuesta única. Todas las parejas atraviesan momentos difíciles y tener conflictos no significa que una relación esté mal, sin embargo, cuando las mismas dificultades comienzan a repetirse sin encontrar una salida, cuando conversar termina inevitablemente en una discusión o cuando el silencio empieza a ocupar el lugar de la comunicación, puede ser momento de detenerse y buscar ayuda.
La terapia de pareja puede ser un espacio para trabajar dificultades en la comunicación, conflictos que se han vuelto recurrentes, distanciamiento emocional o la sensación de que la relación ha perdido la cercanía que alguna vez tuvo, también es frecuente consultar por dificultades en la intimidad y la sexualidad, por cambios en el deseo, después de una infidelidad o cuando la confianza se ha visto afectada.
En algunas circunstancias la llegada de los hijos, diferencias en la crianza, dificultades económicas, cambios laborales, migración, enfermedades o situaciones familiares que transforman la dinámica que habían construido, pueden requerir que visitemos a un especialista. En ocasiones, incluso, la consulta comienza cuando uno o ambos están pensando en separarse y necesitan comprender mejor qué está ocurriendo antes de tomar una decisión.
Pedir ayuda no significa necesariamente que la relación esté destinada a terminar, tampoco significa encontrar quién tiene la culpa o quién tiene la razón.
La terapia permite detener el ciclo de conflicto, comprender qué ocurre entre ambos y reconocer cómo cada uno participa, muchas veces sin proponérselo, en la dinámica que los mantiene atrapados.
No se trata de aprender a no discutir nunca, se trata de poder hablar de lo difícil sin destruir el vínculo, comprenderse sin dejar de ser uno mismo y encontrar nuevas maneras de relacionarse.
No siempre es necesario esperar a que el dolor sea profundo.
A veces pedir ayuda a tiempo es, precisamente, una manera de cuidar la relación.